
Es seguro que la fachada occidental citada en el “Calixtino” no se construyó y la que levantó el maestro Mateo no se alteró hasta los inicios del siglo XVI. Entonces se colocaron en las puertas hojas de madera, lo que obligó a destruir el arco central para convertirlo en dos vanos. Así dejó de verse desde el exterior el tímpano del Pórtico.
El conocimiento que Fernando de Casas tenía de la obra de Mateo le permitió sustituir la fachada medieval por la del Obradoiro en el siglo XVIII. La antigua la conocemos por los dibujos que en 1657 hizo el canónigo Vega y Verdugo, por las piezas aparecidas al efectuar diferentes intervenciones en la catedral y las estatuas-columna que se encuentran en diferentes colecciones.
